
Los mexicanos sabemos darle culto a la muerte desde la época de nuestros ancestros indígenas, fuesen mexicas, zapotecas, cichinacos, mayas, miztecos, o de cualquier otra región... acciones no muy distintas a las celebradas por otras culturas en Europa o Asia.
En lo particular, desde pequeño se nos ha inculcado un ambiente festivo a la muerte, algo muy normal, irremediable, y si te portaste bien en este mundo te va a ir mejor en el que estás por llegar.
La familia celebra estas fechas poniendo un pequeño altar en la casa. En él, además de veladoras, alguna foto de la personas, se colocan las frutas que a nuestros difuntos les agradaban en vida, su comida especial, algún cigarrito, chocolates, tequila o cervezas y para los niños, dulces, agua o leche, pan, tamalitos... en fin.. unos buenos platillos a degustar...
La creencia es que la noche del 1 de noviembre llegan las almas de los niños a departir a nuestras casas toda la comida que se les ha ofrecido en el altar. Se deben poner muchas velas a fin de que puedan encontrar el camino a su hogar. Un día después, le toca a los adultos, y por ello se colocan otros platillos, sin quitar por supuesto los primeros.
El dos de noviembre las familias visitan a sus difuntos en el cementerio. Este día es prácticamente imposible circular por los panteones en coche... son miles de personas las que llegan a los composantos a recordar y llevar flores, música, comida, veladoras al lugar donde tienen el descanso eterno sus familiares.
Ese día es de fiesta para el pueblo mexicano. Una fiesta que se ha logrado conservar por varios siglos. Aunado a ello, muchos museos hacen ofrendas del día de muertos que son muy coloridas y especiales... en estos días esperemos visitar algunas de ellos y compartir con ustedes de este singular flolclor mexicano...
Ustedes hacen alguna celebración especial para estas fechas?