lunes, enero 23, 2006

Despertares

En Paz...
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos ni pena inmerecida;
Porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
. . . Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno;
mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas santamente serenas . . .
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!
Amado Nervo

La noche del miércoles 4 de enero falleció mi abuelo. Con este poema lo recuerdo mucho porque así fue su vida, le extrajo, la vivió, la gozó hasta el último suspiro, con su último aliento. Fueron 93 años en los que la vida, se encajó mucho con él, pero también le otorgó cosas maravillosas, entre ellas ver a sus hijos, nietos y bisnietos, y contar además con el cariño y aprecio de muchísimas personas.
Los últimos tres años, Tata le tenía coraje a la vida porque le había quitado a su mujer, mi abuelita, con quien vivió 68 años de puro romance. Jamás los ví pelear, enojarse, gritarse o decirse groserías, al contrario, se demostraban su cariño y él, como el hombre de la casa, (recuerdo de esos años en que vivieron) siempre procuraba protegerla con todas sus fuerzas posibles.
Aún con ese dolor, el de perder a su pareja, Tata siempre tenía una sonrisa, una broma, un consejo para quien la necesitara de la familia, y ésta era su mayor preocupación. Él jamás se iba a dormir si no habían llegado todos a la casa, nunca el foco del patio se apagó hasta que cada uno de los miembros de la familia estuviera en ella.
Él, fue mi tutor durante la secundaria, y con quien -junto con abuelita- planeamos varias travesuras, fue consejero y cómplice a la vez. Supo guiar en la vida a tres hijos, ocho nietos, a tres bisnietos, más algunos tíos que quedaron a su cargo cuando murieron los padres de éstos. Aún hoy día los tres pequeños preguntan por su Tata, sin comprender porqué ya no lo ven o la razón de que su cuarto esté cerrado.
En mi mente se reviven muchísimos momentos en su compañía. Como su nieto, al igual que mi hermana, mis primos, mis padres y tíos, así como sus amigos y vecinos que estuvieron con nosotros en el sepelio, estoy seguro que apreciamos a la persona que estuvo con nosotros tantos años, y le estamos agradecidos porque de él aprendimos los valores, el respeto, la humildad, el coraje, entre muchas otras virtudes, enseñanzas y herramientas que hemos aplicado a lo largo de nuestra vida.
Lo extrañamos con toda el alma, al igual que mi abuela, que era un pan de Dios. Ahora ambos ya se encuentran juntos para siempre, en un sueño del cual el deseo es el de jamás despertar...

2 comentarios:

Laula Maga dijo...

No se que más puedo decirte... tal vez que me hubiera gustado conocer a tu abuelita.
Ahh y recuerda que "todo va a estar bien", estoy contigo..

TAJSTFYTS

ALDERGUT dijo...

Laula: Si, a mí también me hubiera gustado que la conocieras, era a todo mecate. Pero ella, al igual que Tata, siempre están ahí, en mi mente y corazón. Gracias por tu apoyo.
TASSTAFYS